CÓMO CUIDAR TU EQUIPAMIENTO DE COMBATE

Entrenamiento tras entrenamiento, el cuero y la espuma hablan. Un par de hábitos después de cada sesión hacen que un guante dure camp tras camp.

Secar el guante después de entrenar es el hábito más simple y el más ignorado. La humedad interna, sudor incluido, es la principal causa de que el cuero se deteriore antes de tiempo. Dejarlos abiertos, en un lugar ventilado, lejos de fuentes de calor directo, es suficiente.

El sol directo y la humedad constante son los dos enemigos reales del cuero. Guardar el equipamiento en un bolso cerrado y húmedo después de entrenar acelera el agrietamiento. Un espacio ventilado, a temperatura estable, alarga la vida útil mucho más que cualquier producto milagroso de cuidado.

Las canilleras avisan cuando ya cumplieron su ciclo: espuma que no vuelve a su forma original después del impacto, costuras que empiezan a abrirse, cierres que pierden firmeza. Ninguna de esas señales se revierte, es momento de cambiarlas.

El criterio de fondo es el mismo en todo el equipamiento Primo: una pieza bien cuidada no es la que se usa menos, es la que se cuida después de cada uso.